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Montesinos, en medio del hedor y la inmundicia
descuido_montesino.jpgEL MONUMENTO LUCE ABANDONADO Y ES REFUGIO DE DELINCUENTES.

Santo Domingo.- Aguas residuales, basura, heces fecales y un hedor insoportable rivalizan con la portentosa estatua de Fray Antón de Montesinos, situada en la plaza construida en su honor, otrora emblema de la Ciudad Colonial y del malecón de Santo Domingo.


Una vista depresiva brindan las polvorientas paredes y pasillos adoquinados en el monumento que, según los vecinos, permanece cerrado desde hace tres meses.

La edificación está rodeada de hojas de zinc y al acercarse la primera impresión que da es la de una obra en construcción o abandonada.

Sólo la gigantesca estatua de Fray Antón de Montesinos mantiene viva la impresión de que estamos frente al monumento que honra su memoria.

El afán por contactar de cerca lo que se presume desde afuera, significa un gran reto. Primero, hay que activar de forma estratégica los cinco sentidos: la vista para evadir las heces fecales en descomposición; el olfato para inhalar la menor cantidad posible de aire maloliente; el tacto para no tocar su estructura, pues hasta las paredes están infectadas; la audición para saber escuchar cuando alguien sugieren no continuar curioseando más adelante, y el gusto para controlar la salivación, ya que ésta se acelera con todo lo que se percibe a su alrededor.

Hacer un recorrido por la abandonada plaza es adentrarte a una realidad que oscurece el sentimiento de conservar los valores culturales. Un monumento construido para exaltar la labor de justicia del fraile Montesinos está en decadencia.

Donación
El monumento, ubicado precisamente donde termina la avendia del Puerto e inicia la avenida George Washington en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, honra la memoria de Fray Antón de Montesinos y fue donado al país por México, en 1982.

En la parte superior del edificio se contempla la gigantesca estatua que rememora el momento en que Montesinos pronunciaba el famoso Sermón de Adviento, ante la élite de la sociedad española que maltrataba a los aborígenes.

Fray Antón de Montesinos (1480-1540) fue un sacerdote dominico que se distinguió por combatir los maltratos a que sometían los colonizadores a los indígenas que encontraron en la isla Hispaniola cuando Cristóbal Colón descubrió América.

El sermón de adviento
“Soy la voz de Cristo que clama en el desierto de esta isla”, fueron las palabras que lograron la enemistad de la orden de los Dominicos, especialmente del autor de las mismas, con los gobernantes de la colonia de Santo Domingo.

Las palabras fueron parte del sermón pronunciado por Fray Antón de Montesinos en el primer domingo de Adviento, el 30 de noviembre de 1511, en presencia del virrey don Diego Colón, las autoridades de la colonia residentes en Santo Domingo y los señores más notables, en un discurso lleno de reprensión y pecados muy detallado.

Su sermón titulado “Ego Vox Clamantis in deserto” fue firmado por todos los frailes de la orden, y reclamaba a los españoles derecho y justicia para los taínos, condenados a opresión.

Los vecinos
Prudencia Fernández, presidenta de la junta de vecinos de la Zona Colonial, expresó que el remozamiento del monumento es su mayor inquietud. “Gracias a la lucha que sostuvimos conseguimos cerrar el penoso lugar”, agregó.

Fernández mantiene la esperanza de que el monumento no sea olvidado y acusó a las autoridades de ser permisivos y de no prestarle al lugar la atención que merece.

“Los continuos asesinatos, violaciones, prostitución y atracos eran muy comunes en la zona, estábamos cansados de que no se hiciera nada para hacerle frente a la guarida de delincuentes que vivían dentro del monumento”, manifestó la dirigente comunitaria.

LOS TESTIMONIOS DE VECINOS DEL LUGAR
“Hace seis meses violaron a una niña que venía de una escuela cercana, apareció muerta cerca de la playa tres días después”, denunció una vecina que sólo se identificó como Sonia.

Otro residente relató que también una señora fue atracada cuando caminaba por la acera del monumento, le llevaron sus pertenencias y la hirieron en una pierna.

Mientras, un turista español que rondaba la zona expresó que el monumento le llamó mucho la atención, pero en el hotel donde está hospedado le advirtieron sobre lo peligroso del lugar.

El Ayuntamiento del Distrito Nacional, con el apoyo del gobierno de México, pretende convertir la plaza en un centro de exposición artesanal para disfrute de los turistas.
 
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