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Historia Dominicana
Sobre la historia del escudo | Sobre la historia del escudo |
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| Escrito por José Miguel Soto Jiménez; Listín Diario | |
IDENTIDAD ES EL SÍMBOLO DE LO QUE SOMOS IRREMEDIABLEMENTE, RELICARIO DE ESENCIAS.Santo Domingo.- Pon este signo y vencerás. Eh aquí en esta frase, sintetizada la fuerza del símbolo que necesitamos para triunfar como nación ante todas las adversidades y amenazas. Desentrañar los secretos del Escudo Nacional. Descifrar sus códices. Auscultar sus voces y mensajes. Establecer sus relaciones, determinar su origen y evolución, rimar la armonía de sus perfiles con lo que debemos ser.
“Dios, Patria y Libertad”, emblema, divisa y sincretismo, que nos
desnuda el alma, nos delata, nos denuncia en nuestras mas intimas
razones, para dejarnos siendo lo que somos, en medio de todos los
caminos de nuestros dilemas.
Si me viera en la obligación de revisar el preámbulo que hice hace casi treinta años al libro “Origen y Evolución del Escudo” de la autoría de mi maestro, el general Ramiro Matos, no cambiaria una “tilde” ni una “jota”, simplemente lo ratificaría de forma emocionada, enérgica y recalcitrante. Motivos Todo está como debe estar, a guisa de confesión y compromiso ineludible. No solo porque “lo dicho, dicho está”, si no porque todo lo que dije allí, lo dije ponderadamente, ya que esta gran obra, fruto de la dominicanidad decidida de este azuano ilustre, requiere alimentarse como lámpara votiva, del interés y la devoción de jóvenes que, como el poeta turco aquel, declaren: “no saber que hacer, si lo privaran de esos sentimientos”. Lo que quiero decir es que reincido, y esto pudiera ser mi declaración última y terminante sobre el asunto. Repito, reitero y redundo. Recaigo testarudo, si de eso se trata, al insistir y recalco, subrayo y acentuó, martillando hasta remachar y machacar el mismo asunto. Este trabajo es cuestión de fe y de pasión. Es el amor por la nación, sus atributos, sus símbolos y mitologías, los que explican la pasión del autor, por estos pormenores que pareciendo triviales para los “desorejados”, son piezas claves para encontrar ese país que parece que se nos ha perdido, entre la maraña de la globalización, y que debemos reencontrar urgentemente. Es la fe de la juventud nacionalista, la que se requiere para creer y seguir creyendo en lo que somos. La depositaria y guardián de libros que como este, recrean la nación como concepto que hay que entender y mantener sobre todas las cosas. Condición de juventud militante que el autor de este libro siempre ha tenido, y que tenía yo cuando escribí el preámbulo del mismo y que espero seguir teniendo, hasta el final de mis días. Renegar del pasado y sus lecciones, de la referencia que entraña es una tontería imperdonable. “El futuro se gesta donde están los recuerdos”, y las metáforas que se desencadenan son de muchas formas pretéritas, antiguas y añejas. Voces ejemplarizantes con que nos hablan nuestros ancestros, con sus virtudes y sus defectos para reconvenirnos. Concepto de país La República Dominicana es un concepto. Tiene sus símbolos, sus códices, sus ruinas, sus divisas. Emblemas que sirven para despertar en el inconsciente colectivo las condiciones necesarias para afrontar y entender lo expresado. Racionalizarlo más allá de las palabras y las teorías, para sentirlo y entonces asimilarlo, asumirlo, empoderarse del concepto de nación para defenderlo. El escudo, es el arquetipo de la nación. A la manera de Jung, esto es lo que subyace en la matriz de esta idea de la Patria, en la mente popular. “La Patria es un pedazo de tierra defendido” según el poeta portugués, don Miguel Torga, y eso solo, podría explicar e historiar nuestra identidad. Ser dominicano es “un honor que cuesta”, que ha costado y seguirá costando, porque nos hemos defendido contra todo, contra todos y estamos aquí, siendo eso mismo hasta el fin. Muchas formas ha estudiado y seleccionado minuciosamente el general Ramiro Matos, a través de los años, con una paciencia proverbial y un interés que no mengua, para desentrañar la evolución de lo que mejor nos sintetiza como pueblo: El “Escudo Nacional”. Alegorías Como alegorías del alma de nuestro país, allí en cada uno de ellos, están plasmadas nuestras luchas, nuestras aspiraciones, nuestros sueños. Pero sobre todo, en el escudo están nuestras razones. La identidad misma que se desprende del idioma de la heráldica, que comienza a ilustrar el blasón que genéricamente indica protección, resguardo, cobijo, arma defensiva. Defensa, protección, amparo, salvaguarda, custodia, conservación. Eso nos describe. Nos resume. Nos abrevia. Nos sintetiza como pueblo. Nos justifica. Nos denuncia y nos delata históricamente como actitud colectiva, desde el principio. Elementos asociados con la idea y acción de la defensa forjaron la identidad, la cultura, el carácter nacional. Al releerlo ahora, sigo descubriendo cosas y comprendiendo otras, haciendo tangible el dicho aquel de que: “una imagen vale más que mil palabras”. El “gorro frigio” que aparece de forma centrada en los primeros escudos de esta relación, proporciona pistas, evidencias certeras de eso que se ha discutido tanto en el plano intelectual, sobre la influencia o no de la “Revolución Francesa” en nuestra independencia. Así, como estos primeros escudos y sus trofeos explícito de armas, delatan nuestro culto fervoroso por esa deidad “posibilística” del heroísmo, nos aclaran también como después enloquecido y envilecido el heroísmo por su “uso y abuso” como recurso político, fue desapareciendo de los escudos subsiguientes, quizás como un escrúpulo inadvertido de las mentes liberales que lo concibieron. El idioma del color, las razones de la forma, la dialéctica de los trazos, el universo de los símbolos, jerga del espíritu que trasciende la idea para explicar sentimientos. Invito al lector para que de la mano de este investigador experto, descubramos detalles que ni siquiera nos imaginamos del diseño del escudo actual de Casimiro Nemesio de Moya, cuyas medidas que trascienden en la “Constitución”, denuncian entre “geométricas y pitagóricas” sin dejar cabo sueltos ni casualidades. Más detalles Por supuesto que hay mucho más, y tras esas muestras históricas de nuestros blasones, huellas indelebles de la dominicanidad que el general estudia, selecciona, describe, anota, pondera y relaciona de forma acuciosa y detallista con eventos militares, políticos y sociales, se puede seguir en religiosa procesión la historia republicana. Marcha al calvario de nuestros dilemas por la calle dura de una relación que sincretiza, la gloria, la virtud, el mérito, la desgracia, la tragedia. Sueños, aspiraciones y nuestros grandes errores, todo cifrado en nuestros escudos nacionales, código iconográfico “encriptado” de nuestra dominicanidad doliente y altiva. Blasones: páginas gloriosas, épicas, afortunadas, desafortunadas, equivocadas, apesadumbradas, dolorosas. Logros y caídas. Partes irreconciliables de una misma cuestión que será la nuestra, hasta el fin. Blasones. Escudos. Divisas. Motivo de orgullo, gloria, satisfacción y honor. Lecciones aprendidas y por aprender. Lugar virtual y sacramental de reencuentros. Advertencias que atender. Nuestro escudo: símbolo de eso que somos irremediablemente. Relicario de nuestras esencias. Talismán poderoso. Herramienta mágica, para meditar diariamente sobre nosotros y nuestro sino. Oportunidad para ponerlo como rompeolas de las amenazas que nos acechan y que siempre hemos conjurado convocándonos a nosotros mismos. Alegoría de nuestra fe. Rubrica de nuestro heroísmo. Estampa de la esperanza. Mapa guía para reencontrar siempre, la ruta perdida de nuestro destino. |
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El Este sigue delante con sismos
Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha.
Victor Hugo
El país ha sido sacudido en los últimos días con fuertes denuncias de graves actos de corrupción administrativas en importantes repartimientos burocráticos. Reportes periodísticos han dado cuenta de turbios manejos y malas prácticas en el uso de los fondos del erario nacional.Cuando el presidente Leonel Fernández prestó juramento el 16 de agosto del 2004 se comprometió solemnemente ante la sociedad y la historia que, haría cumplir la Constitución y las leyes del país. |