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Trujillo y Lajara, dos travesías (1954) PDF Imprimir Correo electrónico
rafael_leonidas_trujilloMI PADRE SIEMPRE LUCHÓ, CON SU SABLE, PLUMA Y VOZ, POR UNAS FUERZAS ARMADAS VIRTUOSAS, APOLÍTICAS Y POR LA DEMOCRACIA

En las investigaciones realizadas en la recopilación de datos históricos para mi más reciente libro publicado: “La Armada del Milenio, Bitácora de una Misión”, pude percatarme que no sólo prestigiosos intelectuales, sino que incluso, oficiales de nuestra Armada confunden el viaje del generalísimo Rafael L.

Trujillo a España en 1954, con el de la Misión Naval Dominicana en ese mismo año, razón que me ha motivado a realizar las precisiones de lugar, con la finalidad de contribuir a un conocimiento real de nuestra historia.

Por temores y cuestiones inexplicables, hasta el año 2007 ese importante segmento de nuestro devenir estaba fondeado en el puerto del olvido. Se temía al fantasma del Jefe o que el almirante Luis Homero Lajara Burgos, otrora jefe de la Marina de Guerra, en esos años convulsionados de la guerra fría, dada su capacidad y don de mando, pudiera tomar de nuevo vigencia, ya Trujillo fuera del escenario.

Siendo el generalísimo Rafael L. Trujillo expresidente de la República, y fungiendo su hermano Héctor Bienvenido Trujillo (Negro) como presidente “gomígrafo”, el “Jefe” fue investido como embajador y partió en misión diplomática el 2 de junio de 1954, en el trasatlántico “El Antillas”, desde República Dominicana al Puerto de Vigo, España. Posteriormente fue recibido en la estación de tren al sur de Madrid, la capital española, por el generalísimo Francisco Franco, caudillo de España, dando inicio el dictador dominicano a un periplo de dos meses y doce días, que incluyó Italia, con la proa puesta hacia el Vaticano.

Viaje de Trujillo
El 15 de junio de ese mismo año, Trujillo viajó a Italia a bordo del crucero de la Armada española “Miguel de Cervantes” atracando en Nápoles, para posteriormente, con una comitiva integrada por el Dr. Joaquín Balaguer, entonces secretario de Estado de Relaciones Exteriores; el mayor general honorífi co Anselmo Paulino, los coroneles Arturo Espaillat y Pedro V. Trujillo; capitán Fernando Sánchez y el Sr.

Atilano Vicini, visitar el Vaticano, donde fueron recibidos en audiencia solemne por el Papa Pío XII, con quien Trujillo fi rmó el histórico concordato entre República Dominicana y la Santa Sede (ver Gaceta Ofi cial No.7720), con la Resolución No.3874 del Congreso Nacional, fi rmada el 10 de julio de 1954).

El embajador dominicano en España, don Emilio García Godoy, como caso extraño, no estuvo entre los componentes de la comitiva en el Vaticano.

Procedente de Cádiz, a su regreso de Roma, Trujillo visitó varios lugares del sur de España, pernoctando a bordo del yate “Presidente Trujillo”, que se encontraba atracado en el muelle del río Guadalquivir, Sevilla.

En su estadía en la Madre Patria, donde estuvo acompañado de su esposa doña María Martínez y de sus hijos, Angelita y el mayor general Dr. Rafael L. Trujillo (Ramfi s), de la esposa de éste, Octavia Ricart, sus cuatro hijos, así como del mayor Radhamés Trujillo, E.N.; el Generalísimo recibió homenajes y distinciones de todo tipo, destacándose el nombramiento de una calle con su nombre. Posteriormente, el 18 de julio de ese año, se inauguró en nuestra capital una avenida en honor al generalísimo Francisco Franco. La propaganda ofi - cialista de la época señalaba a Franco junto a Trujillo como los paladines del anticomunismo en Iberoamérica.

La llegada de Trujillo a la República Dominicana, fue el 14 de agosto de 1954, en medio de una apoteósica bienvenida, al compás de casi 25 años de tiranía con solo dos manos en el timón de la República: Rafael Leonidas Trujillo Molina.

La Misión Naval a España
Sin lugar a dudas, una de las más importantes actividades llevadas a cabo por la Armada durante la jefatura del contralmirante de dos estrellas Luis Homero Lajara Burgos, y en nuestra opinión, en la historia de la Marina de Guerra dominicana, fue la llamada Misión Naval a España en 1954. Una Unidad Táctica Naval. La misma “constituía una devolución simbólica del primer viaje de Colón a La Española, 462 años después. En representación de la nao Santa María y las carabelas La Niña y La Pinta, con el capitán de fragata Ángel Enrique Brito Santana como jefe de Misión, se destinarían el Destructor Trujillo D-101, comandado por el capitán de fragata José García Frías, M. de G., la Fragata Presidente Troncoso F-103, comandada por el capitán de corbeta Luis Damián Cedeño, M. de G., y la Corbeta Colón C-101, comandada por el teniente de navío Domingo Germán Bello, M. de G.”.

La Misión de los tres buques de guerra en misión de buena voluntad zarpó del puerto de la entonces Ciudad Trujillo, cruzando el Océano Atlántico, el 6 de septiembre de 1954 (por eso la confusión con el viaje de Trujillo, quien regresó de España el mes anterior, próximo a la salida de la Misión Naval) con rumbo a Punta Delgada, ubicada en las Islas Azores. Visitaron las localidades de Punta Delgada que pertenece a las islas Azores, Portugal; y los puertos españoles, El Ferrol, Marín, Vigo, Cádiz, Sevilla, Cartagena, Valencia, Madrid (trasladándose en tren desde Valencia), Barcelona y Palma de Mallorca.

Los tres buques que participaron en la misión volvieron a tocar puerto dominicano el día 9 de noviembre de ese mismo año. “Esta misión naval fue una prueba del grado de profesionalidad alcanzado por el personal de la Armada, así como el estado de la fl ota. Se recorrieron 9,192 millas náuticas. Muchos de los ofi ciales y alistados que participaron en la misma, escalaron, con el paso del tiempo, los más altos puestos en el escalafón de los cuerpos castrenses a los cuales pertenecían”.

Debemos tener en cuenta que en esta operación naval- militar, “no sólo participó la tripulación de los buques, sino que también iban a bordo “un batallón de infantería de marina, la banda de música de la institución, 50 guardiamarinas de la Marina de Guerra, 50 cadetes del Ejército Nacional, y 50 cadetes de la Aviación Militar Dominicana.

Con un total de 685 militares a bordo de los tres buques”. La Misión Naval a España constituyó el despliegue militar conjunto de mayor alcance en nuestra historia.

Fue todo un éxito, y todavía hoy, 57 años después, no se ha realizado otro que lo iguale, ni que haya brindado tanto honor y motivo de orgullo a quienes participaron en ella, así como a la Armada misma en términos generales.

(+)
LA CARRERA NAVAL DE UN JOVEN ALMIRANTE
Como paradoja del destino, al almirante Lajara Burgos le otorgaron condecoraciones y distinciones que a Trujillo no le concedieron, no obstante que fue la primera visita de un Jefe de Estado dominicano –aunque no era Presidente titular– a la noche e hidalga Madre Patria, y representar este viaje un espaldarazo a España que tenía sanciones internacionales después de la Segunda Guerra Mundial.

La maldad, la intriga y la envidia cruzaron el Atlántico, echando por la borda la carrera naval del entonces joven almirante Luis Homero Lajara Burgos, por destacarse más de lo permitido en una dictadura. Por esa razón, mi padre, hasta el día que le tocó dar la vuelta de campana – contribuyendo a que no se siguieran tronchando carreras militares por chismes, intrigas políticas o por afectar intereses– siempre luchó, con su sable, pluma y voz, por unas Fuerzas Armadas virtuosas y apolíticas, gendarmes de la democracia.
 
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