Jarabacoa y su historia

Para hablar de la historia de Jarabacoa es necesario navegar un poco en sus antecedentes, ya que, como su nombre lo indica, proviene etimológicamente de los primeros indígenas que habitaron esta zona.


Su nombre está compuesto por los nombres JARABA – COA; según cuentan algunas anécdotas de antiguos habitantes del pueblo, Jarabacoa significa Tierra entre los Ríos Jimenoa y Yaque del Norte. El primer pueblecito que se fundó a orillas del río Jimenoa en lo que hoy es Hato Viejo donde vivía una india a la que llamaban Jaraba.
Jaraba; según datos históricos, es el nombre que lleva un municipio de España, en la provincia de Zaragoza, que tiene unos 332 habitantes que viven de la agricultura.
Coa: es el nombre indígena de un tipo de pala que utilizaban los aborígenes para labrar la tierra.
De ahí que, al formar la palabra Jarabacoa, queda reflejada una connotación muy especial que la vincula estrechamente al significado semántico del vocablo.
La historia de este singular pueblo que adopta la categoría de turístico por la gran riqueza natural que posee en sus entrañas, comienza hace más de cien años.

Jarabacoa es el fruto de la emigración producida por los frecuentes enfrentamientos por los que atravesó la República Dominicana en el siglo XVIII.
Son muchos los personajes que este humilde pueblo ha aportado a la historia  dominicana, destacándose entre ellos el General José Durán y Mario Nelson Galán, fieles defensores de la soberanía del país por cuya causa cayeron abatidos.

Ha sido bautizada por el poeta con los nombres de Bella Perla del Cibao, Rinconcito Sutil rodeada de montañas, las cuales se elevan imponentes a la vista de quien lo visita para hacer de su estancia una grata compañía con sus encantos.

Desde el principio de la nueva era, se han creado varias interrogantes sobre el nombre dado a este sutil pueblo, sin que hasta ahora hayan  podido demostrar científicamente sus hipótesis, quedándose, más bien, en la especulación o en la narración de fábulas y leyendas.

Quisiera compartir con los insignes escritores Joaquín Balaguer, Víctor Manuel Ramírez, y Bernardo Vega, algunos conceptos emitidos sobre el particular sobre dos principales leyendas que se han escrito acerca del nombre de Jarabacoa.

Hay una ya conocida y que atribuye el nombre a una india llamada Jaraba; la otra, poco conocida en nuestro pueblo, escrita por el destacado escritor, Jesús de Galíndez, en la cual se atribuye el nombre a un español llamado Juan de Jaraba.

PRIMEROS POBLADORES

Dice el Presbítero Francisco Pablo de Amézquita, en un informe sobre el incendio de La Vega de 1805, preparado en 1822: “Todos los edificios, que eran de madera, excepto la iglesia y dos casas de pared sólida, fueron reducidos a cenizas. Talados los campos inmediatos, saqueadas las haciendas de crianzas; y de los vecinos, parte prisioneros y conducidos al Guarico, hoy Cabo Haitiano; parte emigrados a las Islas vecinas; y parte retirados a pasar dentro de la espesura de los bosques una vida salvaje”.

“Muchos de los que abandonaron La Vega, buscando refugio en las montañas de Jarabacoa, no volvieron más a vivir a la ciudad y prefirieron construir sus viviendas en Jarabacoa, temerosos de que pudiera repetirse tal desgracia. Todavía, después de diez años de ocurrido aquel hecho, muchos temían volver”. (Guido Despradel y Batista “Historia de la Concepción)”.

PRIMERAS FAMILIAS
En un documento de títulos de propiedad de tierras en Jarabacoa de los años de 1794 y 1795, se habla de las familias Rodríguez y Durán, las cuales poseían propiedades en Jarabacoa.
Pero cuando este pueblo empieza a tomar estatura de aldea o colectividad de individuos, es a principios del siglo XIX con la llegada de españoles y franceses que buscaban donde refugiarse de las guerras e invasiones haitianas.

Dice Joaquín Balaguer en su obra La Isla al revés, que “cuando ocurren las primeras excursiones haitianas sobre la parte española de la isla, la de Toussasint Louverture, en 1801, y la de Dessalines en 1805, las familias de raza española que residían en la isla, buscaron refugio en la emigración hacia países vecinos (Cuba, Puerto Rico, Venezuela), o en las zonas montañosas del país”. Y más adelante, dice Balaguer: “…una gran parte de estos blancos fueron los que se refugiaron en las estribaciones de la Cordillera Central (tánico, Sabana Iglesias, El Rubio, San José de las Matas, La Llanada, Manaban, Constanza, etc.)”.
Joaquín I3alaguer: La Isla al revés. (Tercera edición, 1985.).
“De la destrucción de La Vega, en 180>, resultó, en gran parte, el poblamiento y fundación de Jarabacoa, por lo que conviene ampliar más este hecho.”
“Un año después de los haitianos constituir su Estado independiente, decidieron invadir la parte oriental de la isla, la cual se mantenía como colonia francesa, bajo el gobierno de Ferrand”.

“Al considerar los haitianos que la colonia francesa de Santo Domingo representaba un peligro para la estabilidad del Estado naciente, iniciaron la invasión, a finales del mes de febrero de 1805”.

“Enrique Cristóbal entra por el Norte y Jean Jacques Dessalines entra por el Sur. Ambos se reúnen en Santo Domingo, pero tienen que huir unos días más tarde, tomando el camino del Cibao. Dessalines, en su regreso hacia Haití incendió la ciudad de La Vega y otras ciudades del Cibao. Este hecho, es decir, la destrucción de La Vega, lo que marca el inicio del poblamiento masivo del pueblo de Jarabacoa”.

“Gran parte de la población vegana se marchó a las montañas, al ser incendiada la ciudad, y construyen en estos montes sus refugios y chozas”.