Barahona

Origen del Ejido de Barahona

El 2 de noviembre del año 1882, el general Wenceslao Figuereo, a la sazón ministro de Interior y Policía, se trasladó a la ciudad de Barahona, e hizo convocar una reunión de los condueños de los terrenos en los cuales estaba radicada la población, con el fin de que estos hiciesen donación de los mismos al Consejo Municipal.

Dicha reunión, según el acta de donación instrumentada por el notario público, don Rafael Montalvo y González, se vio concurrida por los señores José Dolores Matos, gobernador civil y militar; José Altagracia Matos, representado por Rafael Matos; Francisco Carvajal, presidente del Tribunal de Primera Instancia; Silvaín Coiuscou, representante de este último; Damaso Suero, en su nombre y en representación de su padre Pedro Suero; Tomás Suero, Javier Suero, Nolasco Suero y Juan Cuevas.

Dicha donación comprendía los terrenos entre los siguientes linderos: por el norte: desde el punto denominado El Portillo, línea recta al sitio conocido por el Botado de José del Carmen; al oeste: desde el punto pasando por la Boca de los Tres Caminos al cauce del río Birán, en el sitio conocido por los Palos al Agua; por el sur, el cauce del río Birán, hasta llegar a su boca, siendo el lindero natural del este el mar.

En acuerdo tomado por el Consejo Municipal en fecha 27 de septiembre de 1883, se dispuso dividir la ciudad en cuarteles y se hicieron las designaciones de los alcaldes de barrios, así como la nomenclatura de calles.