Samaná deviene territorio francés

Con el Tratado de Basilea de 1795, Francia recibió la totalidad de la colonia española de Santo Domingo, incluyendo la península de Samaná, a cambio de ceder sus conquistas en los Pirineos, lo que hizo que Francia tomase posesión de toda la isla, dado que España reconoció también el control de facto por parte de los franceses de Saint Domingue, la parte occidental de la isla.  Para esa fecha, según reportaría un francés, en los poblados de Samaná y Sabana de la Mar habitaban unas quinientas personas.  Sugería que el gobierno francés construyese en el extremo de la bahía de Samaná una ciudad “que pronto se convertiría en el almacén de todas las ciudades de Europa”.

El traspaso a Francia de la colonia española de Santo Domingo ocurrió seis años después de iniciarse la revolución francesa de 1789, hecho que muy pronto tendría enormes repercusiones en la colonia de Saint Domingue, donde los esclavos se rebelarían exigiendo los mismos derechos de “libertad, igualdad y fraternidad” que habían inspirado a los franceses en París.  Consecuentemente, en 1793 los franceses abolieron la esclavitud en Saint Domingue y el haitiano Toussaint Louverture inicialmente hizo causa común con ellos en sus luchas contra los ingleses, que pretendían controlar la parte Oeste de la isla.

En 1798, desde el hoy Cabo Haitiano un funcionario francés visitó la parte Este de la isla y alertó sobre la necesidad de que los franceses ocuparan Samaná para así impedir que los enemigos de Francia controlasen el canal de La Mona, que separa la isla de Santo Domingo de la de Puerto Rico.  Fue la primera sugerencia sobre ese aspecto geopolítico, pues entre 1844 y 1935, como veremos, varios malos dominicanos trataron de convencer a Estados Unidos y otras potencias sobre la utilidad de establecer una base naval en Samaná a través de una concesión de ese territorio.